LA BRAVURA SE QUEDÓ EN “LO ÁLVARO”
En mi memoria, tengo el recuerdo del azahar en las jarras paseantes en la fría noche; en mi memoria, los mismos varales agitados huelen y sienten los compases bizantinos de la Virgen de la Concepción del Silencio. Silencio, silencio, y más silencio hasta el sexto. Tras varios días escuchando críticas, opiniones y demás pensamientos de los abonados de los distintos tendidos, me hago una pregunta: ¿Por qué Juan Pedro Domecq saca buenos toros en otras plazas, y aquí unos “gatitos” ?; en mi opinión, y yo no soy de opinar... la verdad es que se me viene a la cabeza, qué opinaría en estos momentos Don Juan Pedro Domecq Solís q. e. p. d. si viera, cómo fueron los toros de su querida ganadería el pasado día 11 de abril (5a de abono) en Sevilla; donde el juego declinante de la corrida marcó el signo de una lidia que, pese a la expectación levantada, acabó en el pozo de la decepción. Respecto a los tres matadores, tenemos que decir, que Morante de la Puebla Pablo Aguado y José María Manzanaresla faena de al primero y los detalles de no salvaron unfestejo que delató la falta de forma de, motivo por elque los tres espadas y sus respectivos seis toros tuvieron un gran y profundo silencio en el coso, exceptuando un liviano conjunto de aplausos hacia J.A. Morante en el primero. Indiscutiblemente, lo mejor de la tarde fue su duración: dos horas justas.
Pero lo que verdaderamente es de destacar, es la falta de compromiso por parte del ganadero J. P. Domecq hacia la Maestranza y el público aficionado de esta. Debo de decir, (que se moleste quien quiera), que es una falta de respeto enrome, el enviar esos toros, con una falta de bravura inigualable y como se suele decir, siempre son los de Juan Pedro y que particular casualidad que siempre es en Sevilla; porque la plaza de toros de Las Ventas de Madrid, no puede decir lo mismo de esta afamada ganadería, que año a año va perdiendo el cariño que muchos le profesábamos en la capital andaluza.