!Ahí va un héroe, Manuel Escribano y un Torero Borja Jiménez!
Escribano firma la apoteosis en Sevilla con una faena de pura emoción en el sexto, tras ser cogido por el primero, mientras que Borja, la firmeza se personifica en un Borja Jiménez que cuajó al tercero de Victorino, al que no acertó en la suerte de matar. Roca Rey dejó una tarde de silencio con un lote incierto, dejando buenos momentos en la tarde que no calaron en algunos sectores.
Tarde para los libros de la Maestranza la vivida hoy; para lo que fue la emoción con Escribano, que pasa a un segundo plano dejando una de las faenas que será recordada en la feria de Borja Jiménez.
Manuel Escribano: Salía al ruedo el primer Vitorino, al que Escribano recibió a porta gayola; tras dar la larga se dispuso a torearlo a la verónica cuando fue prendido por el toro en dos ocasiones, dejándolo con una cornada en la parte trasera del muslo.
Borja Jiménez: Le correspondía entonces la lidia de ese toro a Borja Jiménez, que estuvo muy firme con la muleta, dejando buenas sensaciones al natural. La faena no alcanzó su punto álgido y fue malograda por la espada. Borja estuvo tranquilo y relajado, y desapareció la aceleración que se le notaba en días anteriores, mostrándose cumbre, regalado y templado.
El tercer toro de la tarde, de nombre Bareteor, trajo el sol a la mañana; Borja, con ese traje chanel y oro, nos transportó de nuevo a Madrid en aquel ocho de octubre. Con firmeza y verdad como insignias, Borja nos deleitó con una de esas faenas que quedan en la memoria, sublime al natural, y el público de Sevilla entonó la sinfonía del olé. Un olé a compás, como aquel que cogió el diestro de Espartinas por el pitón derecho para culminar la faena. Borja añadió unos remates hacia los adentros para colocar al toro en suerte. Sin embargo, se encontró con su talón de Aquiles cuando la espada cayó tendida, privándole de desorejar al tercero.
En quinto lugar salió ese toro con "picardía de Victorino", el que se te queda corto, te mira y cumple la frase de "el toro pone a todo el mundo en su sitio". Así, el toro hizo que viéramos que Borja tiene que estar arriba; entre los pitones desarrolló la faena, siempre toreando y buscando la transmisión por el muletazo, no con el arrimón, sino con suma verdad. Una faena de entrega y justificación, aunque estuvo más que justificado ante el parado y complicado quinto que mató de estocada tendida y recogió una ovación tras ello.
Roca Rey: Toreó en segundo y cuarto lugar, en correspondencia con el turno de Escribano. No tuvo una tarde destacada el peruano, que jugó con un sector del público en contra. En este gesto de matar un hierro que no suele lidiar, Roca estuvo resolutivo en algunos momentos, dejando buenos instantes. Sin embargo, se notó la falta de conocimiento y de toreo más adaptado a este tipo de corrida. Roca Rey quedó en segundo plano también con un lote que no logró entender.
Manuel Escribano: La historia y la mística llegaron de la mano de Escribano; el de Gerena abandonó su cuerpo y se entregó en alma. De niños nos preguntábamos si existían los superhéroes; cualquier niño, y no tan niño, que haya presenciado la actuación de Manuel tiene ya su respuesta. Una tarde de toro con mayúsculas. Salió de la enfermería con camisa, chaleco y un vaquero, y sin pensárselo dos veces, se dirigió al ruedo, el público enfervorizado hizo que sonara la música durante todo el toreo de capa. El toro se hizo esperar ante el silencio maestrante que escuchaba solo el paso del que entonaba Tejera. Gran larga cambiada, emocionante toreo a la verónica para rematar con una media y quitarse el sombrero. Porque volaron al albero sombreros de alegría. Una gran lidia, luciéndose al toro en el caballo y gran tercio de banderillas con dos extraordinarios pares de Escribano, que aunque inicialmente no iba a banderillear, volvió a querer superarse y banderilleó en un emocionantísimo tercio.
Con la muleta, el toro mostró lo que eso era pura entrega de un torero que se reivindica un año más. El animal no le puso las cosas fáciles y sacó su picardía. Escribano se midió y macheteó al matar, lo que habría estado justificado. Quiso escribir la historia con su muleta, dejó series de uno en uno, y cada una conectando más con el público que la anterior. Dejó una gran estocada, y enfervorizado el público, cortó dos orejas que pesaron cual rey por el albero en una vuelta al ruedo templada y emotiva, con sabor a Puerta del Príncipe."
Ficha del Festejo
Plaza de toros de la Real Maestranza de caballería de Sevilla ,Cuarta de la Feria de Abril, , Ter cuartos de Plaza , Toros de Victorino Marín, de buena presentación y juego desigual.
Manuel Escribano: Herido y Dos Orejas
Borja Jiménenz: Ovación , Oreja y Ovación.
Roca Rey: División de opiniones en ambos.
Incidencias: Sonó la música durante el recibo de capa de Manuel Escribano al sexto tras salir de la enfermería.